estadisticas

jueves, 5 de agosto de 2010

Yo estoy para "otra cosa"...




- Mamá, yo cadete no voy a ser. Me advierte mi hijo Facundo cuando, entusiasmada, le cuento que hay una posibilidad de trabajo en el estudio jurídico de unos conocidos.
- De abogado no creo que te tomen, tesoro – le contesto mientras le sirvo una porción de chocotorta que había escondido para él en la heladera.
- Dejá de buscarme laburos, vieja, yo estoy buscando solo. No te metas – contesta mientras desayuna a las once de la mañana de un jueves.
- Si, pero hace como un año y no encontrás nada… ¿No mirás en el diario?- agrego con esa forma “ingenua” que ponemos las madres y que tanto irrita al joven en “orsai”.
- Esas son todas mierdas, mamá: cadete, cadete, recepcionista, telemarketer, cadete…
- Bueno, nene, pero algo hay que hacer, al menos mientras aparece otra cosa vas ganando unos pesos…y tenés un poco de experiencia.
El revolea los ojos como diciéndome que soy una pesada, o algo peor. No puede verbalizarlo porque se está tirando un eructo de esos que casi te despeinan.
- Yo estoy para otra cosa – dice ya recompuesto de su emisión de gases- todas esas horas por esa guita…ni voy!. Unos amigos están por poner una parrilla y voy a trabajar con ellos
- ¿De qué?¿De mozo? Pregunto volviendo a ilusionarme débilmente.
- Noooo…mozo ya fui y no me gusta. Voy a ser cajero, adicionista o cómo se diga. Ellos si que van a pagar como se debe.
- ¿Y vas a trabajar viernes, sábados y domingos hasta las mil y una?¿No vas a salir nunca más?¿Vos? ¿Qué querés que te diga? No te entiendo…
Y no lo entiendo, pero no sólo a él. No entiendo a tanta gente que me rodea que tiene ese tipo de ínfulas. Verlos así confundidos a los veinte años es lamentable pero nos queda la ilusión de poder modificarlos, de hacerles entender la necesidad de trabajar, el orgullo de pagarse sus propias cuentas, de ser independientes (mientras lo escribo me parece que las dos primeras opciones deben haber perdido peso porque casi no las creo ni yo misma)
Me abrigo y salgo a la calle porque me quedan todavía cosas que hacer ( y aunque no me quedaran también saldría para no matarlo)
Se me ocurrió comprar unos regalitos para el grupo de mis compañeras del curso de jardinería. Me invitaron a un almuerzo por el Día del Amigo – que es un día que detesto pero que al final termino festejando, como todos – y quiero llevarles algo.
Cerca de casa pusieron un negocio de regalos artesanales, uno de esos mal ubicados, que te dan pena desde que lo abren porque sabés que van a quebrar antes de que se le mueran esas dos plantas con moños rosas que alguien de la familia les mandó para la inauguración.
Allí había visto unas macetitas muy simpáticas y me parecieron una buena opción para las jardineras. Entro en el local de dos por dos con una campanita que suena cada vez que alguien abre la puerta, o sea, nunca.
- Hola! Quería llevar unas de estas macetitas ¡Qué lindas son! Le digo a la empleada. Son unas macetas de cemento gris, de unos quince centímetros de alto cuya “decoración artesanal” constaba de unas guarditas en ocre y negro o blanco y negro arriba y abajo. Tienen su gracia,dentro de lo que puedo encontrar cerca de casa, pero tampoco son como para dedicarles una muestra en el MALBA.
- Las hago yo- contesta la chica como de treinta y cinco años que, descubro, no es la empleada sino la dueña y que tiene el pelo lleno de hebillas de flores de lana al crochet - ¿Te llevás una?
- No, quisiera siete – contesto segura de que se alegrará por la buena venta y cambiará un poco esa cara de pasmada. Entonces se me cruza una idea que considero genial: podría hacerle escribir en ellas el nombre de cada una de mis amigas, “personalizarlas” como se dice ahora. ¡Se mueren! Pienso excitada, y se lo sugiero.
- No, no se puede – contesta tajante.
- ¿Pero no me dijiste que las hacías vos?
- Si, por eso. No puedo “transar” con lo que quiere cada cliente. Esto es mi creación. Yo no trabajo a pedido. Esto es arte - contesta con un gesto altivo que me desconcierta.
- Ayyy…qué pena! - contesto - …pensar que Miguel Angel hizo la Capilla Sixtina por encargo y tan mal no le fue, ¿no?
- ¿Te las envuelvo una por una o te las meto todas en una bolsa? Me pregunta sin inmutarse.
- No, no me las envuelvas, me parece que no las voy a llevar por ahora - haciendo un esfuerzo por no rematar la frase que me había dejado picando y decirle dónde podía metérselas una por una en vez de en la bolsa – estoy un poco apurada.
Finalmente, como regalo compro un candelabro con una velita para cada una en lo de unos coreanos y se los entrego. Están encantadas.
Durante el almuerzo hablamos de muchas cosas pero nuestro fuerte son los jardines, los hijos y el trabajo. La última en llegar es Marisa. Viene de la peluquería y de la clase de Pilates. Llega tarde como siempre, vestida de gimnasia y con una inmensa cartera – falsa- de Dolce & Gabanna. Es paisajista – al menos eso dice – y se queja permanentemente del poco trabajo que tiene.
- Es que la gente te quiere pagar cualquier cosa y hacerte laburar como una enana. Me ofrecieron hacer un jardín en la planta baja de casa, una cosa chiquita, ¿viste?, pero hay que diseñar, ocuparse del vivero, traer las plantas, ponerlas, estar todo el día con la palita de acá para allá y por eso me quieren pagar tres mil pesos. ¡Eso vale diez mil! ¿Por qué no se fijan en la Revista Jardín? Cualquiera de los paisajistas que salen ahí le cobrarían eso…
- Pero vos no salís en la Revista Jardín, a vos no te conoce nadie todavía – le digo, agregando con generosidad el “todavía” – y además te queda en tu mismo edificio. No me parece nada mal, yo, si fuera vos, lo haría. Tres lucas son tres lucas.
- Ah no ¡Yo por esa guita no voy….
Sus palabras me sonaron conocidas. Me faltaba oir “Yo estoy para otra cosa”….¡y lo dijo! Me contuve un rato para no arruinar el almuerzo. ¿Qué pasa en este mundo? ¿Hay tanta gente genial sin descubrir y nadie se da cuenta? ¿Qué hago yo festejando el Día del Amigo con estas mujeres desconocidas y aburridísimas? ¿Qué tengo yo que ver con ellas más que sentarnos juntas una vez a la semana a enterarnos si la azucena florece antes que la clivia? ¿Para qué estás vos? Me daban ganas de decirle a la del Pilates. Vos no estás para nada más que para eso, nena. ¿No ves que nadie te llama, que nadie te conoce?¿Quién te creés que sos?¿Madonna? Si nunca hiciste más que ese balcón de mierda que nos mostrás siempre y un cantero que es un mamarracho.
Traté de no darme más máquina mientras se me agolpaban en la cabeza miles de frases irrepetibles. Imposible. Había sido demasiado para una sola mañana. La única solución era irme. No las aguantaba más. A ninguna.
- ¡Ya se!- exclamé de repente dirigiéndome a Marisa mientras me levantaba y me ponía el saco - Se me acaba de ocurrir un lugar buenísimo para vos. Ahora no puedo contarte mucho porque se me hizo tarde y me tengo que ir volando, pero el próximo martes te cuento: Es una parrilla nueva de unos amigos de mi hijo que inaugura pronto. Les vas a poder arreglar todo el patio del fondo. Parece que van a pagar bárbaro.

6 comentarios:

  1. Hola Luz! No se quien sos pero sos una genia!

    Es lo primero que leo de tu blog, pero estoy segura que si sigo me voy a sentir nuevamente identificada con tu ironía, y tus opiniones.

    Saludos, Betsy.-

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  2. Cuando ves a gente con importantes responsabilidades económicas, laborales, familiares cómo dudan, cómo se preguntan cientos de veces qué decisión tomar, si es la correcta o nó, tratando de calibrar anticipadamente sus posibles consecuencias, etc, etc.
    Resulta asombroso la seguridad en si mismos que derrochan y la elevada - elevadísima valoración que tienen de ellos mismos los que aprietan el tornillo, sólo ese por supuesto! cumpliendo la órden recibida, sin aportar nada más.
    Son ingenieros de nacimiento capacitados por ciencia infusa y exigen el ratamiento económico y laboral correspondiente a sus altas capacidades, no el tremendo maltrato que supone aceptar una oportunidad que demuestre su valía.

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  3. Luz, encontre tu blog gracias a Marilita Sinnott. Me gusto mucho este ensayito. Describe una situacion que he presenciado muchas veces tanto entre Argentinos como entre yanquis (vivo en USA desde 1985). Creo que algunos de nosotros siempre vamos a hacer lo que venga para salir adelante, mientras hay otros que seguiran esperando hasta que el gran potencial que poseen sea descubierto y apreciado. Gracias por compartir.

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  4. Tus amigas no leen tu blog, verdad?
    Muy bueno.

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  5. Jajajaj ! Si, lo leen...y lo que es peor: les gusta!

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