estadisticas

martes, 28 de septiembre de 2010

CORTELIS // " KOLESTON, me estás matando"




El cloro de las piletas produce alteraciones en el ADN, las ondas del celular te hacen mal al cerebro, el resplandor de la pantalla de la compu te deja ciega, los videojuegos te vuelven violento y loco, la sacarina te da cáncer…y así sin límite me llueven amenazas de todo tipo, en todo momento, reales e inventadas, comprobadas y sospechadas, malinterpretadas y disparatadas. Me asustan hasta hacerme desear no salir de mi casa, apagar la computadora, arrancar el cable de la TV, tirar el celular al inodoro, bañarme con agua filtrada, cubrirme con protector 100 antes de salir al patio a cultivar mi huerta en cinco macetas abonadas con mis propios excrementos convertidos en compost con los restos de mi comida orgánica.
Si a eso le sumo los peligros reales de la inseguridad me convertiré en algo así como una mujer de las cavernas refugiada en la planta baja de un modesto departamento de Palermo llena de canas (las tinturas son una bomba de tiempo que penetran en el cerebro y hacen estragos en el pensamiento crítico) y de arrugas (los ácidos y el colágeno pueden interferir peligrosamente con la fertilidad) Una especie de Howard Hughes aislada y sana, pero pobre. Porque tampoco, como él, aceptaré visitas de amigos que puedan traer a mi casa la gripe A, la B, la C, la porcina, la aviar o la Z por más inventadas que sean porque parece que ya no hay nada con que luchar contra ellas, el Tamiflú se raciona, la aspirina no sirve y el Dristán se acabó. No ventilaré mi casa porque el aire está lleno de porquerías y los pólenes, según dicen, han mutado y producen unas alergias mucho peores que las de antes y además traen hongos o ácaros, no me acuerdo. Y ni qué hablar del mosquito del dengue y del posible regreso de la fiebre amarilla, de la viruela boba y hasta de la peste bubónica.
Yo no se quién dice estas cosas, ni quienes las creen y las divulgan. Sólo se que cada novedad parece causar oleadas de pánico. Que a todo lo desconocido se le atribuyen características malignas y destructivas. Que se sospecha apocalípticamente de lo nuevo sin proponer alternativas. ¿Porqué una novedad no puede hacer bien? ¿Porqué las microondas del teléfono no pueden ser, por ejemplo, un excelente protector contra las caries?¿Porqué tanta negatividad? Me están cansando un poco con esas alarmas y falsas alarmas. A pesar de todo, la gente nunca ha vivido tanto como ahora, aún expuesta a peligros y amenazas. Me estoy hartando de tantos temores y de lo malo que vive acechándome. No se puede vivir sospechando de todo y de todos, vacunándonos contra lo que venga y bañándonos en alcohol en gel para siempre. Se pierde un tiempo inmenso y no tengo ganas. Me voy a la calle.Basta. Me voy a teñir el pelo y si bien viene a hacerme el alisado permanente, a llamar a todas mis amigas y a hablar por teléfono hasta que me caiga redonda con la promo de Movistar para irnos a comer pizzas por ahí, a tirarnos al sol y a disfrutar de la vida. Después les cuento.

PD: si no escribo más es que me envenené con la crema depilatoria.

1 comentarios:

  1. Y que sigan diciéndolo. No voy a dejar de comer Rocklets aunque den cáncer, ni voy a comer papas fritas sin sal y mucho menos, dejar de andar en bici porque cuando tenga 103 años me van a doler las rodillas. No me jodan. Mientras tenga rodillas, las voy a usar, y mientras vendan Rocklets, los voy a comprar.

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