estadisticas

lunes, 13 de septiembre de 2010

Diario intimo de una mujer contradictoria/parte 2


28 de mayo
¿Qué carajo le pasa a todo el mundo con mi cumpleaños? Felipe llegó de la oficina diciéndome que nuestros amigos preguntan qué vamos a hacer para ese día…¡No me hagan una fiesta sorpresa, por favor! Me mato. No quiero ni pensar en el momento cuando se abre la puerta de casa y todos me esperan llenos de bonetes y matracas mientras suena la música de Katunga y yo, emocionada, lloro como si me acabaran de arrancar los dos riñones sin anestesia. No me obliguen a decirles que estoy enferma y no puedo ir, porque eso ya lo hice hace un par de años y todos se dieron cuenta de que era mentira. No me gusta festejar mi cumpleaños. ¡Por el amor de Dios no me sometan a semejante tortura!
Encima Facu vino encantado a comentarme que su amigo el Vasco puede conseguir mucha música como para nosotros (o sea unos vinilos todos rayados) porque su tío Marcelo fue un super DJ.
- No gracias, hijito. No necesitamos música de fondo para comer los seis Y, menos, de esa.
31 de mayo
Tuve que acompañar a Sofi a comprase un vestido para un casamiento a una Feria. Odio ir a ferias porque siempre terminan encajándote algo, pero por los hijos uno hace cualquier cosa. Su vestido es diminuto, strapless y de lentejuelas verdes. A su edad me hubiera encantado ponérmelo. Yo no estoy invitada pero igual salí con un pantalón de raso violeta y una camisa de satén como para Natalia Oreiro. No contenta con eso me llevó a Once buscar unas cuentas para hacer collares y me tuvo casi una hora en un cotillón mirando zanahorias de plástico, maracas, vinchas con antenas del Chapulín Colorado y otras porquerías.
1 de Junio
Silvia me hizo una buena propuesta: en vez de comer en casa para mi cumpleaños, esa noche me invita a la suya. Ella no trabaja ese día y yo sí y voy a estar muerta. Por lo menos no tenemos que ir a ningún restaurant de esos dónde vienen unos mariachis a cantarte a la mesa y vos no sabés qué hacer: si seguís comiendo como si nada pasara sos una desconsiderada con el trabajo de esa gente, tampoco te vas a poner como una ridícula a mirarlo a los ojos, arrobada, como si fuera el mismísimo Luis Miguel, meciéndote casi en trance de un lado al otro de la silla con un encendedor prendido en la mano , entonces te queda poner cara de boluda y jugar con la miga del pan haciendo bolitas de todos los tamaños (hacés como quinientas porque no terminan nunca) y cada tanto levantar la vista con una sonrisa deplorable.
En lo de Silvia vamos a ser los mismos de siempre pero en un lugar tranquilo: nosotros seis, ellos cuatro y basta. Comida sencilla y ¡a otra cosa!
3 de Junio
Voy a ser breve hoy porque siento como un hacha clavado en el medio de la frente. Me desperté y me bañe hace un momento. En casa no hay nadie, claro, son casi las cuatro de la tarde. Tengo la panza un poco revuelta. Creo que fue algo del catering de comida libanesa que se le ocurrió traer a Silvia.
Lo de anoche estuvo bueno. Hasta habían contratado a un mago…¡con lo que los detesto! Pero juro me porté bárbaro y participé en todas las pruebas. Los chicos habían preparado tragos de esos que me gustan, daiquiris, mojitos, esas cosas. Yo llegué hecha un asco así que en las fotos de la entrada voy a estar horrible y además, llorando mientras me cantaban el Feliz Cumpleaños. Después me cambié. Sofi me había llevado el pantalón violeta y la blusita de Natalia Oreiro y con mi sobrina me maquillaron en un minuto (me parece que quedé como una puerta) y volví a salir. Eramos como sesenta, las amigas del colegio con sus maridos, nuestros amigos de siempre, los chicos, sus novias…un quilombo. Creo que bailamos como cinco horas seguidas. Se me rompió un taco pero, por suerte, encontré unas ojotas por ahí. El DJ puso una música setentosa buenísima que Marce Fernández Pezzano nos mandó desde Ushuaia: todos estaban muy graciosos imitando a Travolta con “Fiebre de Sábado a la Noche” y haciendo pasos con “Crees que soy Sexy”. Me gané un premio: una vincha plateada que decía “Soy Diosa” (cuando me desperté todavía la tenía puesta, como un collar) Me reí muchísimo y me parece que debo haber tomado alguna copita de más. No mucho, porque me acuerdo de todo. Bueno, casi. Me dijo Felipe que vomité desde el balcón para abajo. Puede ser, le creo, porque era un gusto que siempre quise darme: vomitar desde un balcón. No me acuerdo pero puede ser. Si fue así, me alegro, sobre todo por los chicos, para que alguna vez vean a su madre divirtiéndose como ellos.
Ahora me voy a tomar un boldo y a mirar bien los regalos que me hicieron. Creo que hasta hay un body como de leopardo.¡ A quién se le habrá ocurrido regalármelo, si yo no uso esas cosas…!Bueno, no se, ahora que tengo Diario Privado y festejo mis cumpleaños, todo es posible.

2 comentarios:

  1. GENIAL! (y eso que soy hombre) El momento con la cosmeitra a través de la lupa es memorable.

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  2. Y se salieron con la suya! Pero qué bien que puede pasarla uno igual, no?? Espectacular el final!!

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