estadisticas

lunes, 13 de septiembre de 2010

Diario intimo de una mujer contradictoria/ Parte 1



21 de mayo
- ¡Mirá Sofi , hoy en Farmacity estaban haciendo un sorteo y me gané un premio. Elegí este Diario Personal… Nunca se me había ocurrido escribir uno. No se para qué me va a servir.
- ¿Y para qué lo elegiste?
- Yo quería algo para mí, y lo otro era una afeitadora... pero no creo que lo vaya a usar. …¿Vos lo querés?
- No, vieja. Usalo para anotar cualquier cosa, como una agenda…
-Soy tan poco de agendas…¡y menos de diarios!
22 de mayo
-No, no voy a hacer nada para mi cumpleaños, me deprime ese día. Nunca se qué hacer – le contesté a mi hermana Silvia.
Como todos los años me descalabro cuando llega el aniversario de mi nacimiento. Como muchos otros tengo ganas de desaparecer del mundo,de no vera nadie, de dormirme y despertarme al otro día cuando todo haya pasado. También se positivamente cuánto me voy a angustiar si no me llaman para felicitarme ni se acuerdan de mí. Gataflorismo en estado puro, sin duda. Una vez más. No hace falta que me lo digan.
- Voy a pasar el día como si nada y a la noche que vengan los chicos a comer a casa y listo. Milanesas con puré y fruta, nada de cosas raras ni velas ni globitos ni nada.
23 de mayo
Me llamó Gaby para preguntarme que´ quiero de regalo para mi cumple.
- No me digas “nada” como siempre porque con las chicas te vamos a comprar algo igual. Este año no te borrás, nos vamos a tomar algo juntas y te lo damos, así que andá pensando qué te gustaría.
24 de mayo
No entiendo cómo a la pobre Celina, después de ser mi amiga desde la primaria se le puede ocurrir decirme: - El martes es el cumpleaños de Anita ¿porqué no lo festejan juntas? Ella ya tiene todo organizado, vos no tenés que hacer nada. Seguro que no le importa.
-Primero que ni en pedo festejo mi cumpleaños con Anita, y segundo, nena, que aunque quisiera no puedo ser tan hija de puta de dejarla organizar todo y engancharme después. Además…¿te imaginás esa fiesta?
- No es una fiesta, es un almuerzo de mujeres, va a estar buenísimo, ¿vos no venís?
- No se qué tiene de divertido de ir a hablar con esas minas: a la mitad no las conozco y la otra mitad son unas alpedistas inmemoriales que no tiene nada interesante para decir
- Es para pasar un rato, para vernos ¿vos quién sos? ¿Nietzsche?
-No, Nietzsche no, pero pasarme tres horas hablando de la luz pulsada y del casamiento del hijo me torra.
26 de mayo
Recibí un mail de Amalia. Super cariñosa. Dice que viene de Salta con el marido. El tiene un congreso y ella aprovecha para acompañarlo así pueden estar conmigo para mi cumpleaños.
27 de mayo
Hoy fui a la cosmetóloga. No quiero estar además de deprimida, hecha un bicho. Una cosa es no querer festejarlo y otra que al mirarte esa mañana al espejo y que te den ganas de llorar.
Irina Velázquez Burlando, con ese apellido inventado, era mi cosmetóloga.
- “Cosmiatra”- me corrigió enérgica indicándome una camilla cubierta de toalla rosa. Lo primero que hizo fue mirarme a través de una lupa gigante y decirme esas cosas que les encantan para humillarte: que tenés la cara hecha un desastre (si la hubiera tenido hecha una rosa no hubiera ido a verla), que sos una dejada, que basta de tomar sol como un lagarto (aunque haga como diez años que usás pantalla 60 y en enero estés tan blanca como Andrea del Boca) El problema era que yo también la veía a ella del otro lado de la lupa con sus labios neumáticos y sus ojos abiertos como de loca ( después me di cuenta de que no los podía cerrar del todo por alguna cirugía mal cicatrizada) Mientras me limpiaba la piel y me untaba y desuntaba con algodones y gasas, me rociaba con vapores y me torturaba apretándome la cara se excitaba enumerándome una catarata de posibilidades para rejuvenecerme que ella misma podía llevar a cabo. Me aterrorizó la idea de que en cuanto me distrajese, ella pudiera inyectarme, decidida como estaba a cambiar mi estilo, algo en los labios y convertirlos en dos cosas tensas y batientes que yo no iba a poder dominar, por los que se chorrearían tés y salsas (ni pensar en tomar mate) hasta que la hinchazón desapareciera meses después y esa piel quedara agrandada y fruncida como un elástico viejo y hubiera que rellenarla con “eso” otra vez, pero con más cantidad, porque ya no le alcanzaría con “un poco” para tensarla. Confieso que quería salir de ese lugar lo antes posible y también librarme de ese CD insoportable de Jose Luis Perales que me tenía harta y parecía ser lo único que había para escuchar. Temí sobre todo quedar como esas mujeres que vemos en la foto chiquita del Facebook y pensamos “está bárbara” hasta que la ampliamos y nos damos cuenta de que está de fulerona para abajo y con muchas ganas de hacer cagadas. De repente me incorporé en la camilla me saqué una máscara mientras ella se iba a hablar por teléfono, saqué la billetera, me puse el saco y le pagué haciéndome la apurada para que no pudiera preguntarme nada.

1 comentarios:

  1. Muy muy bueno! Felicitaciones. Basta de cosmiiiiiiatras

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