estadisticas

domingo, 10 de octubre de 2010

"Tengo alguien para presentarte"



Se preparó sin muchas ganas. Ni siquiera sabía porqué había aceptado esa invitación. Pensó que ya no estaba para “Tengo alguien para presentarte”, para conocer amigos de sus compañeras de trabajo ni para conocer amigos de nadie, aunque en realidad lo estaba más que nunca porque se sentía sola como un hongo y seguía esperando, secretamente, encontrar a un tipo distinto. No pedía lindo (esa idea la había abandonado casi por completo) pero sí con una personalidad atractiva. Alguien que tuviera, al menos, dos o tres cosas interesantes para decir.
Habían quedado en encontrarse a tomar un café, cuestión de rajar lo antes posible en caso de necesidad, de cualquiera de las dos partes, claro. El lugar lo había elegido él: era un pub. Ella detestaba los pubs pero dijo que le parecía bien (tampoco era ese el momento de mostrar todo lo caprichosita que podía llegar a ser). Conocía el lugar y, al menos, sabía que servían buen café y que estaba lleno de revistas, ideal porque ella pensaba llegar un rato antes para “prepararse sicológicamente” leyendo un par de artículos lo más tontos posibles mientras se iba relajando después de la oficina.
No tuvo demasiada suerte. Sólo quedaban dos revistas de náutica, una de computación y dos masculinas. Eligió una de las últimas y se sumergió en ese mundo al que hacía tiempo no accedía. La primera nota llevaba un título por demás alarmante y duro: “Sabé si sos aburrido” .¿Puede haber alguien que se considere a sí mismo aburrido al extremo de tener que leer un artículo para solucionarlo? Muy posiblemente su aburrido viniera en camino y ella ahí,esperándolo como Penélope, perdiendo una vez más el tiempo. No leyó más que el título y dio vuelta la página. “Atrevete a ser diferente” proponía la periodista (una tarada, una mercenaria, un hombre con seudónimo o una mujer con mucha necesidad de trabajar que escribía lo que fuera para pagar el alquiler) no por la propuesta en sí sino porque, con sólo ver las fotos de Tim Burton, el Gordo Casero, Charly García, Diego Capusoto y el Pity Alvarez nadie podía ignorar que ese atractivo de “ser diferente” era producto del talento y la fama y jamás del aspecto físico de esa banda de aparatos .¿”Eso” es ser diferente? Lo es, sin duda, pensó tratando de calmarse para resistir un rato más sin levantarse y salir corriendo, imaginándose a Ernesto –así se llamaba él – con el pelo de Pity , las uñas de Charly , la camisa hawaiana de Alfredo Casero y los dientes de Capusoto.
Hasta pensó en otros casos a quienes, sin llegar a ser tan “diferentes” tampoco nadie les daría bola si no fueran famosos y millonarios: Tiger Woods, sin ir más lejos, el ídolo de su amiga Carla. Ella se lo había dicho cien veces – “Te gusta porque es el mejor jugador de golf del mundo y porque tiene como quinientos palos verdes, te aseguro que si pidieras un delivery de comida thai y cuando bajás a buscarlo a la puerta de tu casa te lo trae él, lo único que hacés es decirle “gracias chinito” y, con suerte, darle cuatro mangos de propina.
En esas cavilaciones estaba cuando llegó a la tercera nota. Todavía le faltaban quince minutos para la hora de la cita. Estaba a tiempo de escaparse pero el título la hizo detenerse y prestar más atención. “Más y mejor sexo”.
Ah! Caramba, a ver acá…pensó interesada, “Consejos para seducirla”… más vale estar prevenida, se dijo. Empezó a leer apurada para terminar antes de que su chico “diferente” apareciera por el pub.
¡Dios mío! ¡Y yo que creía que este tipo de boludeces se escribían sólo en revistas femeninas!, pensó, que a las únicas a las que trataban de engañarnos con una dieta que nos iba a dejar iguales a Giselle Bündchen era a nosotras, mostrándonos una foto de ella en bikini, de perfil y encima, como si hiciera falta, retocada con un photoshop rabioso, que le dejaba la panza de un ancho en el que, les puedo asegurar, no le podían caber ni la mitad de los órganos.
Además de dos originalidades como “hacerles masajes” y/o “comprarles algún regalo”, para ir ablandándolas, la nota del Mejor Sexo aconsejaba invitarlas a un pic nic. Hasta entonces sonaba un poco ridículo (él, con una canastita como la de la foto, no era lo que quien sueña con caer en los brazos de un macho latino, tendría en mente) pero bastante romántico. Lo malo no estaba ahí, estaba en lo engañoso de la propuesta, en lo artero de ese menú de apariencia “ingenua” y sabrosa.
Si bien el plato principal quedaba librado al gusto de quién invitaba, lo importante era no olvidar tres elementos que escondían efectos secundarios de altísimo poder residual. No podían faltar (sic): QUESO: contiene tirosina, usada para fabricar estimulantes sexuales, ni VINO: incrementa la producción de dopamina y potencia la libido y CHOCOLATE: ayuda a liberar dopamina y aumenta el flujo sanguíneo en los genitales.
¡Qué hijos de puta! Pensó ella. No sólo le parecía una traición y un acto ruin sino también algo que engendraba al menos tres riesgos importantes, proporcionales a la ingesta. El primero y menos grave, un ataque de hígado letal de la señorita que la dejaría tumbada bajo un árbol, desencajada y amarilla como una yema, eructando el último Alikal que le quedara en la cartera y abanicándose con algún folleto pisoteado que pudiera encontrar en el pasto. El segundo, una terrible tranca que obligara al caballero a tapar a su invitada con el mantel a cuadros y dedicarse a leer El Gráfico un par de horitas hasta que ella recobrase el equilibrio y se le fuera un poco el mareo. Y el tercero, quizá más feliz pero de difícil manejo, el logro del efecto deseado, una súbita y eficaz exaltación de las bajas pasiones de la homenajeada, un efecto potenciado de todas esas sustancias consumidas, que desencadenasen una necesidad frenética y perentoria de saciar sus deseos más íntimos ahí mismo, en el Rosedal, frente a los treinta alumnos de la Salita Rosa del Jardín Campanita, a una comisión de estudiantes de Biológicas de la UBA que sacaba muestras de fauna ictícola del lago y al grupo de señoras del Garden Club de Montevideo que recorría el predio tomando fotos de las variedades de rosas y hablando en inglés.
Lo que el artículo olvidaba avisar, dato importante a tener en cuenta que al que lo escribió parecía ni habérsele pasado por la cabeza, era que el lugar de ese pic nic del amor debe escogerse entre sitios alejados y solitarios que seguramente engendrarán otros peligros que complicarían el consejo.
¡Qué disparate! Pensó ella. ¡Ya no saben qué poner! ¡Pic nics en Buenos Aires el siglo XXI!¡Ni que estuviéramos en Suiza! ¡Un embole!¡Un programa para la familia de Heidi!¡Y encima con segundas intenciones…ni que fuéramos tontas! ¡Y me tuve que leer todas estas boludeces para que ahora llegue este aparato y me lo tenga que bancar!
“Acabo de entrar, tengo un suéter verde ¿Ya llegaste?” decía el mensaje en el celular. Ella tardó unos instantes en hacer un gesto con la mano como si recién lo descubriera (lo había estado mirando desde antes de que entrase, desde que se acercaba por la vereda)
- ¿Y Ernesto? Preguntó, segura de que su candidato estaría unos metros más atrás, sudoroso, sacándose el abrigo.
- Soy yo- contestó él con una sonrisa como para desencolar un mueble.
Pidió unas cervezas y enseguida empezó lo que al principio a ella le pareció una charla divertida, y relajada; después, interesante, “diferente”, atractiva, profunda, sagaz,envolvente, reflexiva, llena de poesía y de magia, divina…
De repente sintió que no se estaba luciendo mucho, que apenas decía monosílabos, y era cierto, porque ella quería quedarse muda, oyéndolo. Y mirándolo.
- Ahora ya sabés casi todo de mí. ¿Y vos? ¿A vos qué te gusta? Le preguntó con la misma sonrisa de destartalar muebles.
Ella le devolvió la sonrisa. No sabía qué contestar, quería sonar espontánea, inteligente. Volvió a sonreír y casi sin proponérselo dijo lo primero que se le ocurrió
- ¿A mí? Muchas cosas…pero lo que más: ir de pic nic.

1 comentarios:

  1. Durante toda mi vida creí ser hombre. Tuve 5 hijos con tres mujeres diferentes, infinidad de novias y amantes (bueno, un poquito menos que infinidad) y ahora me cuestiono mi sexo. Me apasionan tus artículos y por ahí he leido que son dirigidas a mujeres!!!!!!!!!!!!!!

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