estadisticas

sábado, 16 de octubre de 2010

Todo para vos, Mamita Linda





Cuando veo que se acerca la fecha me corre un frío por la espalda. Ya se que vamos a empezar con los conflictos de siempre ¿Con Madre o con suegra? ¿Almuerzo o cena? ¿Restaurant o casa? ¿Regalos o flores? Camino por la calle y en cada lugar en el que entro el mismo tema flota en el aire y asoma en sus más variadas posibilidades. Con mi celular roto hace más o menos dos semanas entro a un locutorio y me meto en esas cabinas sucias, con olor a pelo y a ropa de varios días y me siento en el banquito tapizado en un género tramado azul/gris. Trato de esquivar una mancha negra que para ser de chicle es demasiado grande y de coca cola demasiado oscura. Trabo con el pie la puerta porque no quiero experimentar la temperatura y la asfixia de la Mina San José y llamo a mi casa. Ocupado. No me extraña. Faltan dos días para el domingo de las Madres. Mientras intento de nuevo oigo hablar, sin poder evitarlo, al señor canoso del cubículo de al lado. Tiene una campera de gamuza marrón y una camisa celeste. Está muy serio. Se muerde el labio inferior con un gesto que denota preocupación – no se porqué yo pienso que la gente que está en los locutorios siempre habla de enfermedades- Esta vez me equivoco:
- lomo, compro lomos…y chorizos…ah…chorizos no….¿morcilla? ¿Una? Ahhh…vasca. Mirá que es dulce y a nadie le gusta…te la van a dejar. Somos muchos, una igual me parece poco…la tapa de asado es siempre dura… yo no se..¿te parece? Bueno, como quieras…
Y la conversación sigue con la misma seriedad, pero no oigo más porque desisto de comunicarme con mi familia y salgo rápido para volver a mis tareas.
Paso por lo de “las peladas”, una mercería donde compramos medias y ropa interior, a veces. Son dos armenias con muy poco pelo y unas cejas que deben haber sido pobladas pero hoy son dos trazos negros durísimos que me hacen acordar a las de María Callas, pero ninguna canta. Las dos visten de negro y, descubro, una de ellas lleva colgando, casi enroscados al cuello un montón de cables.- ¿Qué tenés ahí? – le pregunto mirándola con recelo porque con esos rasgos de Medio Oriente parece una mujer bomba a punto de inmolarse. Una foto para la tapa de Newsweek.
- Estoy harta de que mis hijos me saquen el cargador del teléfono, el cable para pasar las fotos de la cámara a la compu y el de cargar el ipod. Estoy harta de que se “sirvan” de todo como si fuera de ellos y lo pierdan o lo dejen en las casas de los amigos. Así no los tocan más. Se acabó- contesta en un tono que no me animo a decirle que no voy a comprar nada, que sólo quiero cambiar unas medias tres cuartos y dos camisetas que compré para mi marido por un camisón para mi suegra porque me olvidé su regalo del Día de la madre. Es la madre de él pero lo compro yo. OK. Pero no camino ni diez metros más para solucionar el tema. Ella me prometió traer el postre porque el almuerzo se hará en casa. Espero que no haga lo mismo que hace dos años ¡una torta de café! ¿A quién se le ocurre? ¡Como único postre una torta de café!“Crema Moka” me había corregido. Crema Moka o crema moco se la tuvo que llevar casi entera a su casa porque nadie pudo tragarla. Además de fea era seca y de un tamaño descomunal. No se de dónde habría sacado ese molde. Parecía que en vez de molde hubiera usado un tanque australiano. Hubo que pedir helados a Freddo y, como era de suponer, llegaron a las cinco de la tarde, en pleno Boca-River así que tuve que bajar yo, no fuera que alguno se perdiera el tiro de esquina.
La misma suerte que el postre la corrió el pan casero que se le ocurrió traer a una de mis cuñadas que estaba yendo a un curso de repostería y panadería.
¿Porqué no una buena flauta, un miñoncito apetitoso de cáscara fina y crocante y miga aireada y blanda, un pan fresco como el de siempre?
No. Vamos a jugar a que estamos en la granja y vamos a comer ese bodoque redondo que nos trajeron con una cáscara gruesa que para romperla hace falta un taladro neumático y un interior compacto como un ladrillo lleno de semillas de amapola o lino cuando no apestando a aromáticas.
Como siempre complicada y boluda no pude privarme de decir la famosa frase de la boba madre “A mi no me regalen nada” Digo complicada porque en el fondo les estoy diciendo “piensen bien y elijan algo lindo para mamá, piensen en la promoción de Claro y regálenme un celular nuevo . Sencillito, eso sí” y ellos, que no me hacen caso nunca, justo esta vez – sería para hacer algo distinto que me alegrase el día – se lo tomaron al pie de la letra con una obediencia que jamás les había conocido. La única que se “juega” con un regalo es la novia del menor: un saquito de modal, en tonos tierras, de un estampado como cuero de víbora. Dejo de lado la relación que la niña haya hecho entre el reptil y la futura suegra y pienso que sólo a alguien como ella, que pesa cuarenta y cinco kilos, puede quedarle bien algo de esa tela tan asquerosamente alcahueta que es el modal, que te marca todos los defectos que tengas y que estés por tener. Me lo pruebo para no ser mal educada
- ¡Mirá qué mono! Toda de negro y me doy una nota con esto, bárbaro! – Le agradezco como si estuviera encantada y me voy a la cocina con el saquito puesto. Parezco una anaconda.
El almuerzo hay que servirlo rápido, antes de que empiece el partido. Al menos para que alguno de ellos ayude a las madres presentes - hermana, cuñada, suegra, madre propia - a levantar los platos. Por suerte es una comida fría y unas tartas que viene todo junto, no como cuando el programa de agasajar a mamá se lleva a cabo en un restaurant, eso no lo hago más. Hacer una hora de cola en la vereda, comerse cinco paneras hasta que traigan la primera provoleta y tomarte seis litros de Hepatalgina para digerir dos chinchulines fríos y recalentados y hablar sólo con los que te tocaron en la silla de al lado porque es imposible oírse en medio de tanta gente…siempre y cuando el que te haya tocado en la silla de al lado no sea tu marido, con quien no habrá ningún tipo de diálogo porque se pasará indefectiblemente toda la comida mirando la Blacbkerry, ese aparato que es como un faro en su vida diaria y que en la oscuridad de la noche emite destellos verdes intermitentes y tranquilizadores que parecerían decirle “no te preocupes, estoy acá, estás comunicado con el mundo”. Por suerte yo también uso celular – usaba, hasta que se me rompió – y puedo mandarle un SMS para cosas importantes: “Se te enfría el chorizo”, por ejemplo, en ese caso o “tu mamá se está atorando, hacé algo”. La verdad, parece que no, pero son muy útiles esos aparatitos.
La tarde cae sobre Buenos Aires y yo tengo ganas de tirarme a descansar. Me lo merezco. A lo lejos se oyen unos bocinazos de los ganadores del partido de fútbol. Hace un par de años me regalaron una platea para River Boca y me llevaron a la cancha. Un regalo raro para una madre, reconozco, pero yo fui feliz, rodeada de mis pollitos, a la entrada me regalaron un clavel y una birome con la banda roja hecha de corazoncitos que decía “Para vos mamá gallina” que agradecí mucho y escondí en mi cartera porque en realidad yo soy hincha de San Lorenzo, aunque me dio miedo decirlo porque estábamos entrando justo al lado de Los Borrachos del Tablón, que inspiran lo suyo, digamos. Aunque conmigo fueron un amor, también hay que reconocerlo, se sacaron foto y todo y hasta me convidaron con algo que estaban tomando que no acepté aunque hacía un calor insoportable porque de lejos interpreté la mirada de pavor de uno de mis hijos. Tonta no soy, pero fue una pena porque me perdí conocer los efectos de la “Jarra Loca” para vivir un Día de la Madre realmente distinto.

3 comentarios:

  1. Feliz día! Ojalá te hayan regalado un celular como la gente, manga de desconsiderados!... si no que coman tierra una semana... besotes

    ResponderSuprimir
  2. No te importó meterte en esas cabinas que, de hecho, ya pasaron de moda, o andar incomunicada por dos semanas, porque sabías que se acercaba el día de las ofertas en todos los negocios! Espero que hayas tenido un lindo día a pesar de la suegra, las visitas y el cansancio.

    ResponderSuprimir
  3. este post necesita otro.
    inexcusablemente.
    o es que no has sobrevivido?

    ResponderSuprimir