estadisticas

lunes, 6 de diciembre de 2010

Buscando mi Destino (si, todavía)



Como casi todo el mundo yo creía que pisando los cincuenta cada uno ya sabe lo que quiere y no sólo eso, que además lo ha logrado. Pero parece que no siempre es así, al menos en mi caso. Y no se si los demás lo saben o no, pero ya no me importa, suficiente con lo mío, gracias. Tener durante meses esa sensación de incomodidad, de estar perdida,de no saber qué deberías estar haciendo hizo que se me volara un poco la peluca (¡y ustedes no saben como me pongo cuando se me vuela un poco la peluca!). Sobre todo cuando uno no sabe bien por dónde empezar, aunque algo vaya sospechando al percatarse, por ejemplo, de que a todas las amigas a las que llama para ir a tomar un café son sicólogas, de que en las librerías se descubre hojeando libros con títulos como “Autoestima y superación” o “¿Qué quiero para mi vida?” o se extasía ante los programas del Canal Infinito (que ya no veo más porque maduré o porque desapareció, pero no me voy a poner a averiguarlo ahora) Fue allí mismo donde una tarde pesqué el final de una emisión en donde una mujer diminuta, con una trenza canosa al costado y mucha sombra celeste en los párpados contaba que estaba poniendo en práctica un novedoso método de orientación vocacional para adultos. Lo primero que pensé con mi mente siempre tan elástica fue: “ ¡Mirá que hay que ser boluda!”, lo segundo : “Bueno, quizá no esté tan mal…” y para lo tercero ya había pasado del pensamiento a la acción y había salido despedida hasta el quiosco de revistas a comprar el último número de Uno Mismo que es el lugar más apropiado para encontrar todas esas ofertas estrafalarias. Y así fue.
“Lic. Alicia Tsurnik: Orientación Vocacional : Jóvenes y adultos. Tests de Kruk. Rebonding”
A la semana siguiente ya estaba en las inmediaciones del Alto Palermo tocando el timbre del consultorio de la Lic. Tsurnik que, por suerte, no era la del Canal Infinito aunque tenía lo suyo: una especie de Cipe Lincovsky con gran melena de rulos colorados, mirada penetrante,cejas gruesas dibujadas sobre la piel y equipo de jogging negro. Yo, decidida a que nos pusiéramos manos a la obra lo más pronto posible, ella, cermoniosa y lenta tomando notas en la agenda, sentada en la única silla que había, frente a un escritorio de un estilo francés inventado, más bien“fantasía del ebanista”.
El consultorio era tal como lo había imaginado (no podía equivocarme porque deambulé por cientos de sicopedagogas llevando al que no quería escribir, al que se olvidaba la tarea y al que invertía los números y pasé infinitas tardes haciendo tiempo en todos los bares de Buenos Aires hasta la hora de retirarlos de esas enriquecedoras experiencias): alfombra de bouclé azul eléctrico, estantes llenos de juguetes didácticos, cortinas de telar sintético en degradé de azules y almohadones por el piso( pareciera que tener el culo en el suelo favorece la memoria, la capacidad de análisis y la comprensión). No voy a negar que me sentía un poco ridícula – y con un tremendo dolor de rótulas - sentada allí, al lado de una pila de Rastis, respondiendo las preguntas de la Lic. Tsurnik, pero mis ganas de descubrir el sentido de mi vida ( nada más y nada menos) me sostenían.
Ella me propuso una batería de tests enfocados a lo que, en mi ignorancia, yo describiría como el área de las humanidades y el de las matemáticas que sonaban bastante completos a diferencia del único test similar al que me había sometido en mi juventud, en el departamento de Orientación Vocacional de la UBA y que donde, supongo para ser expeditivo y arrojar resultados inmediatos, las preguntas eran del tipo: ¿Te gustaría trabajar en el campo? ¿Te sentirías felíz colocando una prótesis dental?¿ Te excitan los expedientes y la vida de Tribunales?
En los del área de expresión verbal y escrita me lucí un poco más y superé las expectativas, para decirlo en lenguaje docente. En el de matemática causé estupor en la profesional que tuvo que investigar si yo no había interpretado las consignas o si, directamente, mi cerebro iba por unos carriles en donde la lógica matemática no había existido nunca. Sólo recuerdo un ejercicio en donde al comienzo del renglón me mostraban un punto y una rayita vertical, luego dos puntos y dos rayitas verticales y yo debía aumentar la serie agregando uno de cada uno de esos elementos hasta terminar el renglón. Empecé bien, pero a la mitad me aburrí y se me ocurrió que esteticamente sería mejor cortar y volver al punto y la raya iniciales y hacer algo que parecía una guarda para cerámicos mucho más bonita, aunque no tuviera nada que ver con lo que me pedían.
Cada miércoles me topaba con un chico de unos dieciséis años que salía de sus sesiones donde trataría seguramente de averiguar lo mismo que yo pero con muchísimo más tiempo por delante.En ese momento yo me sentía bastante miserable y tonta pero había encontrado la manera de remediarlo comiéndome un brownie infernalmente chocolatoso y lleno de nueces que vendían en una dietética justo abajo del consultorio. Dos minutos después la sensación de vergüenza y miseria habían desaparecido sepultadas por la culpa de haber roto el régimen. Así volvía a casa en el colectivo, envuelta en las nieblas de la confusión y de la culpa, una mujer casi al borde de la tercera edad todavía buscando su destino.
Llegué también a vivir momentos de gran sobresalto como el día en que comprobé que esa vez el adolescente no salía solo sino que lo hacía acompañado por sus papá y su mamá que habrían venido a la “devolución” y me invadió un desasosiego inmenso creyendo que yo, que ocultaba todo este episodio de mi vida a mi familia, me vería obligada a someter a mis propios padres a semejante oprobio. O a mi marido …o hasta quizá a mis hijos ya que en este caso todo era al revés de lo usual.
Por suerte la Licenciada Tsurnik se apiadó de mí y sólo trató conmigo los resultados de todo nuestro trabajo.
- Dedíquese a escribir y déjese de perder el tiempo- me dijo con una crudeza sorprendente - Hágalo por el placer de hacerlo. No pretenda ganarse un premio Nobel. Lamento decísrselo pero es tarde. A su edad yo empezaría por algo fácil…¿Porqué no prueba con un Blog? ¿Sabe lo que es un Blog?
En ese momento lo único que mi boicoteante cerebro recordaba era la opinión de José Pablo Feinmann al respecto:
“ Cualquier boludo escribe un blog” ¡Justo de eso me fui a acordar! ¡Yo que jamás leo ni oigo a José Pablo Feinmann! ¡Se puede ser tan busca mierda!¿Porqué no pensar en los buenos blogs que conocía? ¿Por qué no proponer algo divertido, al menos para mí…y quizá resultara también para los otros?
Traté de volver a mi centro antes de desquiciarme de pánico, respiré profundo y con cara de “¡Qué interesante lo que acaba de decirme!” le dije que me parecía una gran idea y saqué la billetera para pagarle y salir corriendo.
- No,no, no…todavía nos queda una entrevista. Abra el blog, escriba algo y mándemelo. Después venga.
Me dieron ganas de matarla pero no podía. Además en la última sesión iba a darme el recibo para el reintegro de la Obra Social y no quería sentir que además de seguir confundida había tirado toda esa guita a la basura.
En el viaje de vuelta a casa me puse a pensar un nombre para el famoso blog.
Escribí varias ideas en una hoja de la agenda. En realidad hubo varios que me parecieron buenos, pero el que más me gustó fue La Boba se Murió.

3 comentarios:

  1. El problema de saber qué estudiar o a qué dedicar nuestra vida radica en que no distinguimos qué es realmente nuestro y qué no, a pesar de que nos llame la atención.

    No sabemos cuál de nuestros anhelos constituye una vocación.

    A veces tenemos claro nuestro anhelo vocacional pero no sabemos desde qué carrera desarrollarlo.

    Todo esto se ha investigado por más de 20 años en mi-carrera.com y nos ha permitido construir el Test Vocacional kpertuss que se compone de 3 etapas:

    Test Autoconocimiento para reconocer las características personales que guardan relación con las profesiones.

    Test Vocación para saber cuál de todos nuestros intereses es nuestra vocación; lo que determina el Área Vocacional.

    Test Carreras con una clasificación de carreras por Área Vocacional, donde es posible evaluarse en cualquiera de sus carreras de acuerdo a las características personales.

    Un trabajo en línea, autónomo y gratuito.

    http://mi-carrera.com/TestVocacional.html
    Premio Iberoamericano a la Excelencia Educativa 2004

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  2. muy bueno!! y re gracioso como siempre!! gracias! besote!

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  3. Ahhhh!!
    pero que gracioso!! gracias por ir por mi... siempre tengo dudas existenciales referidas a la vocación...
    Buenisimo! por lo menos la pegó, muy buena narrativa, lindísima, dinámica, expresiva.
    Felicitaciones!
    Natalia
    http://natalia-sterlino.blogspot.com/

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