estadisticas

sábado, 11 de diciembre de 2010

Susy, secretos del corazón (PARTE 2)




- Yo…- empezó a decir María Elisa, la recontra seria Licenciada en Ciencias de la Educación María Elisa Llongeras Castells - tengo una página web para mujeres infieles.
-¡ Tomá tu torta! Le contestó la primera que logró salir de su desconcierto después de un breve y profundo silencio - ¿Y cómo se te ocurrió? Debés tener miles de fans…
- ¡Ni te imaginás cuantas! Y bueno…se me ocurrió por algo que me pasó hace un tiempo, cuando estaba casada con Carlos…
- Uy! Perdoname , pero ya que lo mencionás, qué aparato era Carlos!- le dije. Juro que me salió del alma, no me di cuenta, sino lo hubiera evitado….creo…porque a veces es mejor sincerarse (aunque con lo de “aparato” me quedé corta)
- y…si, es cierto…por eso…
- ¿ Y cómo se llama el la página?
- “ Cuando seas viuda”, www.cuandoseasviuda.com.ar
- ¡ A la mierda!- Exclamó Andrea atragantándose con un triple de miga - ¿ Y porqué?
- es algo que me dijeron hace mucho y me quedó la frase…Si tenemos unos minutos les cuento.
No se oyó un “si”, un “no” ni un “tal vez”. Ocho pares de ojos fijos y expectantes y ocho bocas mudas fueron la respuesta.
- Vivíamos en Santa Fe porque a Carlos lo había mandado el banco. Yo ya no me llevaba muy bien con él …bueno, más o menos…no importa..
- Si, importa bastante, pero bueno, seguí- acotó Trini.
- …la cuestión es que él siempre se quejaba de que yo era muy aburrida porque como no sabía jugar a las cartas nunca podíamos hacer programa con sus amigos timberos. Yo quise sumar unos puntos y darle una alegría…
- viste que taaaan mal no te llevabas…sino ¡qué te vas a poner a aprender algo para darle alegrías! -
- …bueno, me tomé un profesor de brigde que además me iba a enseñar a jugar al poker y a esas cosas que siempre me aburrieron a morir. Lo saqué de una revista de la parroquia y me pareció muy serio por teléfono. Se llamaba Rodolfo, un nombre horrible. Quedamos en que vendría a casa una vez por semana, los jueves. Era otra época, de más seguridad. La cosa es que al jueves siguiente apareció. No saben lo que era: ¡Bárbaro!. Un poco más jóven que yo , canchero, con ojos verdes, quemado. Me dijo que era analista de sistemas y que enseñaba bridge porque su profesión le aburría. Nunca se lo creí…me parece que era un vago que lo único que sabía era jugar a las cartas pero qué me importaba…además vieran como aprendí…Una noche sorprendí a Carlos yendo con él a jugar. Quedó encantado y como es muy competitivo me insitió en que me perfeccionase. En las clases también hablábamos de otras cosas. Ahí me enteré de que le gustaba mucho navegar por el rio y me ofreció llevarme a dar una vuelta en el barco de un amigo: “ El jueves que viene damos una clase fluvial” me había dicho.¡Divino!
Salimos desde un club del centro y navegamos y navegamos, tomamos vino blanco que yo había llevado y comimos sólo unas papas fritas medio húmedas que encontramos allí. Lo pasamos bárbaro: “sexo, pasión y desnudo” como anunciaban las películas de la Coca Sarli. Amor y fantasía a babor y a estribor hasta que se levantó un viento del carajo y decidimos volver. Como empezó a hacer frío quise ponerme el vestido (uno espectacular de flores que me había comprado para esa salida) y no lo podía encontrar…lo buscamos por todas partes y no estaba. Al rato lo vimos de lejos, en el agua…se había volado. Tratamos de alcanzarlo con unos palos, con el bichero, con cualquier cosa pero fue inútil…desapareció.
Llegamos al puerto en muy mal momento…la hora del copetín, cuando era muy posible que me encontrase con algún amigo de Carlos – aunque por suerte muchos no tenía – y yo, sin nada que ponerme, literalmente.
Me puse la camisa de Rodolfo, mis zapatos, me solté el pelo sobre la cara y bajé como si nada, poniéndole bastante actitud, en gran parte, ayudada por el vino.
Ni bien llegué a casa la llamé a mi hermana mayor y se lo conté angustiada. Ella no hizo más que reirse – había resultado medio bandida, según me enteré un tiempo después – tanto que al final terminamos riéndonos juntas y yo le dije:
- La pena es que esto no lo voy a poder contar hasta que sea vieja.
- No- me corrigió, siempre sabia – hasta que seas viuda.
Después vinieron otras cosas, otros profesores, nos divorciamos, me volví a Buenos Aires y siempre me quedó esa frase en la cabeza hasta que un día leyendo una columna de consejos sentimentales en una revista en la peluquería se me ocurrió lo de hacer una página web. Al menos me iba a divertir con lo que me contasen.
- ¿Y lo tenés con tu nombre?¿ que te cuentan?
- Nooo…tengo un nombre de fantasía, es un papelón…me cuentan de todo…yo creo que es casi como un curso de infidelidades on line …aprenden entre ellas y se superan unas a otras.Las mujeres enamoradas somos capaces de cualquier cosa.
- ¡ Qué gracioso me parece - comentó Trini – combinar esto con tu trabajo en el Ministerio de Educación!
- ¡Qué trabajo en el Ministerio de Educación! Hace rato que vivo de esto, tengo miles de avisos, gano el triple, no tengo jefe, y laburo desde donde quiera : ahora soy una empresaria, querida, una gurú del amor oculto. Respondió tan fresca y dio por terminada la reunión porque tenía una cita con Rodolfo que, por cierto, ya no vivía más en Santa Fe.

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